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El Príncipe Drácula, quien gobernó las tierras que en el
presente conforman el país de Rumania, nació en 1431. Su
lugar de nacimiento, Transilvania, es la región que fue
habitada en la antigüedad por los Daco-Romanos. Habiendo
sido conquistada por Roma en los años 101 a 105 DC, los
Dacios, habitantes originales, al renunciar a la lucha
por las tierras, permitieron su incorporación al Imperio
Romano. Localizada más allá de los montes Carpatos y
debido a su posición geográfica, muy cercana al Mar
Negro y a las tierras de los Turcos Otomanos,
Transilvania y la región entera fue vulnerable a la
invasión de los infieles, quienes al conquistar estos
territorios, ganaron libre acceso a la Europa Central.
Su abuelo, Mircea El Grande, fue famoso en la historia
por sus aptitudes diplomáticas y por la conquista
exitosa de nuevos territorios. Para evitar rendirse ante
los turcos, Mircea el Grande firmó un tratado de alianza
con Segismundo de Luxemburgo en 1935. Después del
tratado, Mircea tomó parte en una cruzada conducida por
Segismundo contra los otomanos. Mircea, envió a su hijo
Vlad (padre de Drácula), próximo en la línea de sucesión
a la corte del rey Segismundo para ser instruido en
costumbres nobles desde temprana edad. |
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Vlad como heredero al trono de Valaquia buscó la
protección de Segismundo en la defensa contra los
turcos. Así, Segismundo introdujo a Vlad en la Orden del
Dragón, secreta sociedad fraterna para proteger al rey
alemán, su familia, defender el Imperio, propagar el
Catolicismo y luchar contra los turcos. En febrero de
1431. Vlad fue hecho Caballero de la Orden del Dragón.
Dentro de sus reglas, se requería el uso de dos capas:
una verde, símbolo del dragón, para ser usada sobre
prendas rojas que representaban la sangre de los
mártires; una negra, usada sólo los viernes o durante
una celebración.
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Adicionalmente, cada miembro debía portar un medallón
con la insignia de un dragón, como símbolo de la
victoria de Cristo sobre las fuerzas de la oscuridad.
Cuando Vlad regresó a su país natal, fue llamado "Dracul"
por la nobleza terrateniente de Valaquia, como
reconocimiento a su honor como miembro de la Orden del
Dragón (draco en latín). Sin embargo, la gente de
Valaquia en su mayoría, desconociendo el título de
caballero, y viendo a un dragón en su escudo y
posteriormente en sus monedas, lo llamó "Dracul"
haciendo referencia a la iconografía ortodoxa en la que
se representa al Diablo como dragón.
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Drácula fue el nombre dado por historiadores y
novelistas al hijo de Vlad ya que en rumano el sufijo
"a" significa "hijo de". La familia entera de Vlad fue
conocida como Dracul.
Tan pronto como Vlad fue hecho
caballero de la Orden del Dragón, fue declarado Príncipe
de Valaquia. Sin embargo, no pudo tomar el trono en
seguida puesto que su medio-hermano Alexandru Aldea
había tomado posesión durante su etapa de educación en
la corte de Segismundo. En 1434, el rey Segismundo
ordenó a Vlad formar un ejército de soldados transilvano
y tomar posesión de Valaquia, dada la estrecha relación
del Príncipe Alexadru con los turcos. Vlad Dracul luchó
con los turcos y en 1436 entró con su ejército en
Tirgoviste, la capital de Valaquia y se convirtió en
Príncipe con la autorización del Emperador.
Vlad Dracul engendró tres hijos legítimos: el segundo
hijo también fue llamado Vlad Dracul, nació en Diciembre
de 1431 y se hizo famoso en el mundo como el Príncipe
Drácula o Vlad Tepes, "Vlad el Empalador” ya que esta
era la pena capital a la que más era aficionado y que
aplicaba con mas prodigalidad.
Para el joven Drácula, la vida en la nueva corte de su
padre fue toda una experiencia. Al llegar a la edad
para ser aprendiz de caballero, aprendió natación,
esgrima, lucha, tiro con arco, etiqueta de la corte, y
los más refinados aspectos de la equitación. También fue
iniciado en las ciencias políticas, cuyos principios
fueron esencialmente Maquiavélicos, porque estaba
escrito que era mucho mejor para un príncipe ser temido
que ser amado; La tradición local cuenta que Drácula era
fascinado mórbidamente desde temprana edad por la
ejecución de criminales en la horca. En 1437 murió
Segismundo, Rey de Luxemburgo dejando a Valaquia
expuesta a los crecientes asaltos y posesiones de los
turcos. Así, poco después de la muerte de Segismundo,
Vlad Dracul firmó un pacto de alianza con el Sultán
Murad II de Turquía. En 1447, Dracul muere trágicamente
a manos de Iancu de Hunedoara obligando al joven Vlad a
ponerse al lado de los turcos, adversarios de Iancu, con
cuya ayuda accedió al trono de Velaquia en Septiembre de
1448 |
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La vida y gracia de Vlad se conoce muy poco hasta el año
1456. Durante estos años, Vlad fue separándose de los
turcos y estrechando las relaciones con su enemigo Iancu
de Hunedoara. No era nada extraño durante esta época el
hecho de cambiar las ideas y conveniencias políticas de
una manera un tanto extraña y del todo inesperada. Este
repentino viraje político se manifestaba solo en una
cosa: el deseo para Vlad de volver a reinar en Valaquia.
Seguía atentamente las crecientes desavenencias entre
Vladislav y Iancu hasta que el 23 de Abril de 1452,
Iancu inicia la guerra, arrebatando a su rival las
ciudades y propiedades que poseía en Transilvania,
circunstancia que aprovecho Vlad para ofrecerse al
vencedor como pretendiente al gobierno de estas. El 6 de
Abril de 1455, Vladislav, negado y resignado al hecho de
ser derrotado, irrumpía en Transilvania arrasando,
matando, quemando y saqueando. Draculea, deseando
conservar su trono, solicitó y obtuvo el mando de un
pequeño. La pugna le fue favorable y logro apresar a
Vladislav al que hizo decapitar en la ciudad de Tirgusor
(cerca de Tirgovisthe, la antigua capital de Velaquia).
El 3 de Julio, fue una fecha importante para Vlad puesto
que volvería a reinar. |
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El hecho de que el nuevo príncipe obraba con "demasiada
independencia" dio la voz de alarma a los húngaros y
alemanes los cuales fueron modificando su actitud,
llegando a solicitar el 14 de Febrero de 1457 a sus
súbditos que apoyaran a otros pretendientes. No tardaron
en iniciarse una serie de alianzas e intrigas,
acompañadas (como podía esperarse) de lealtades y
traiciones.
En el año 1459, Draculea ordenó empalar a algunos
rebeldes destacados y arrojar al fuego a otros, siendo
este el macabro y tortuoso inicio de su carrera de
crueldades. Favorecido por la suerte, logro atrapar al
más peligroso de sus adversarios, Dan Voeivod en la
primavera de 1460, al que obligo a cavar su propia tumba
y asistir a sus funerales antes de hacerlo decapitar. El
24 de Agosto redujo a los últimos rebeldes; hizo empalar
a algunos pero curiosamente se mostró excesivamente
generoso con otros. Consolidado su trono, "El Empalador"
se alzó contra los turcos a los cuales no les pagaba los
tributos que estos exigían desde hace tres años. El
sultán Muhammad II, el conquistador de Constantinopla,
conociendo el temple de su enemigo y el coraje y bravura
de sus guerreros, prefirió utilizar la cabeza antes que
la fuerza. Le envió como mensajero al colaboracionista
griego Catavolinos, citándole para solucionar un
"pequeño problema fronterizo", apostando cerca de la
población un destacamento de tropas escogidas al mando
de Hamza Beg. Vlad fingió caer en la trampa, y se
presento con parte de los tributos pendientes y algunos
presentes para el Sultán pero a su vez traía consigo un
fuerte contingente de caballería que derroto a los
turcos. Hizo prisioneros al griego y al general otomano,
los cuales junto con el resto de los apresados fueron
conducidos a Tirgovisthe, capital de Velaquia, y
posteriormente empalados.
El 11 de Enero de 1462, en una carta que estaba dirigida
al nuevo soberano húngaro Matías Corvino, daba cuenta de
haber acabado con más de 24.000 enemigos habiendo hecho
amontonar sus cabezas y contarlas, con la excepción de
los que murieron en los incendios de sus casas.
Enfurecido, Muhammad II dispuso de un gran ejercito de
unos 250.000 hombres y una flota dispuesta a remontar el
Danubio. Vlad no podía oponer más de 10.000 hombres y
recurrir a tácticas como la guerrilla y la "tierra
quemada" (primavera / verano de 1462). Tras sufrir
muchas bajas y haberse declarado una importante epidemia
de peste, el Sultán ordena la retirada de sus tropas.
Una vez en Estambul valiéndose de su genio y astucia,
propone a uno de los hermanos de Vald, Randu "el
Hermoso" como Rey de Valaquia. Finalmente, tras una
serie de intrigas (falsificación de documentos incluida)
muy de la época y del lugar, Muhammad logra que el Rey
ordenara el arresto de Vlad que fue encerrado durante
doce años, primero en Visegrado (cerca de Sarajevo, a
orillas del Drina) y posteriormente en las inmediaciones
de Budapest, donde recibía un trato especial. Mientras
tanto, entre 1462 y 1475, Randu, hombre débil y carente
de personalidad, se sentó en el trono de Valaquia casi
como un títere de los turcos. Las circunstancias que
permitieron a Vlad, librarse de la prisión no están muy
claras, pero es sabido que tomo parte en la batalla de
Vaslui el 10 de Enero de 1475, formando parte del
contingente enviado por el Rey de Hungría al príncipe
transilvano Esteban Báthory contra los turcos. Lo
curioso y por otro lado cierto, es que Draculea volvía a
ocupar su trono el 11 de Noviembre de 1476. Semanas mas
tarde, los turcos le sorprendieron desprevenido con una
escolta de sólo 200 hombres (de los cuales sólo
sobrevivieron 10 para contarlo) y le dieron muerte. La
cabeza de Vlad fue enviada a Estambul y exhibida
públicamente. Le sucedió su hermano Randu.
El recuerdo de su crueldad permanece en los cuentos del
folklore rumano. Después de su muerte, las historias de
su cruel carisma fueron esparcidas por los monjes que
viajaban desde Rumania hasta las provincias alemanas y
austriacas. Su naturaleza sanguinaria se convirtió en el
tema de las primeras historias de horror publicadas en
la Europa Central del siglo XV. La tradición oral ha
hecho llegar hasta nuestros días también muchas leyendas
y anécdotas de Drácula contadas por los propios rumanos.
A continuación mostramos nueve de las anécdotas más
repetidas.
1) La copa de oro: Cualquier ladrón que fuese capturado
por Drácula sería empalado. Para demostrar la seguridad
que había en la ciudad, Drácula colocó una copa de oro
al alcance de todos en la plaza central de la ciudad de
forma que todos podían utilizarla para beber pero
ninguno debía intentar robarla. Y así fue, la copa nunca
fue robada.
2) El mercader extranjero: Un mercader extranjero
descubrió que durante la noche le habían robado 160
ducados de su carro. Cuando se lo contó a Drácula, este
amenazó con destruir la ciudad si no aparecía el ladrón.
Una vez este fue capturado fue mandado empalar y Drácula
mandó depositar 160 ducados en el carro más una moneda
extra. Afortunadamente, el mercader se dió cuenta de que
había dinero de más y se lo dijo a Drácula, ya que este
le explicó entonces que era una prueba de honestidad y
de no haberlo hecho hubiese sido empalado también.
3) Los dos monjes: Dos monjes fueron al castillo de
Drácula. Cuando este les preguntó qué les parecían los
empalamientos, uno de ellos respondió que hacía muy bien
en hacerlos pues era una misión divina castigar el
crimen, mientras que el otro lo condenó. Uno de los
monjes fue empalado y el otro fue recompensado. Según la
versión tradicional rumana y la rusa premió al honesto y
empaló al que lo alabó. Sin embargo, los panfletos
alemanes invierten el destino de los monjes.
4) El noble polaco: Un noble polaco al servicio del rey
de Hungría visitó Tirgoviste en 1458. Drácula lo invitó
a cenar y, de repente, ordenó colocar una lanza
preparada justo frente a él. Cuando le preguntó que qué
pensaba de aquello, este respondió que creía que era
porque alguien había ofendido al príncipe y Drácula
trataba de honrarlo. Drácula le dijo que así era, que se
trataba de honrar al invitado polaco, cosa que hizo
dándole multitud de regalos, y que de haber respondido
otra cosa lo hubiera mandado empalar. |
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5) Los embajadores extranjeros: Con varias versiones en
las que cambia el origen de los emisarios y el tipo de
sombrero que llevan, en esta historia unos embajadores
de oriente se presentan ante Drácula. Al llevar turbante
no descubren sus cabezas ante el príncipe, lo cual está
considerado como una falta de respeto. Ante las excusas
que estos dan de que no pueden descubrir la cabeza,
Drácula decide clavarles las manos a la frente para que
no puedan quitarse el turbante nunca más y, por tanto,
no corran peligro de que su cabeza quede al descubierto.
6) La amante de Drácula: Este individuo que empalaba o
despellejaba vivas a las mujeres que faltaban a la
castidad tenía una amante en una casa de Tirgoviste.
Esta mujer trataba de animarlo siempre y una vez que lo
vió bastante deprimido pensó en alegrarlo diciendo que
iba a tener un hijo suyo. A Drácula esto le sentó tan
mal que amenazó con matarla si era una broma. Sabiendo
ella que sus amenazas eran más que ciertas prefirió
seguir con la farsa hasta que Drácula envió a unas
matronas a comprobar la verdad de su embarazo. Al
descubrir que era falso él mismo se presentó en la
alcoba de la mujer y mientras estaba acostada la abrió
en canal con un cuchillo desde la ingle hasta los
pechos. Drácula la dejó morir en agonía no sin antes
proclamar su deseo de que el mundo viera dónde había
estado. |
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7) La mujer holgazana: Drácula se encontró con un hombre
trabajando en el campo que parecía falto de mujer por el
aspecto de sus ropas. Al preguntarle si no estaba casado
este le dijo que sí. Drácula hizo traer a la mujer y le
preguntó qué hacía en sus días, y esta le dijo que
lavar, hacer el pan y coser. Señalando a las ropas de su
marido, Drácula no la creyó y decidió empalarla a pesar
de que el marido afirmaba estar satisfecho con ella.
Luego obligó a otra mujer a casarse con este hombre no
sin antes amenazarla con el mismo destino si no cuidaba
bien del campesino.
8) El noble con agudo sentido del olfato: El día de san
Bartolomé de 1459 en que Drácula empaló a 30000 hombres,
Drácula celebró una fiesta para celebrarlo. Cuando vió
que uno de los nobles se tapaba la nariz en la comida
porque no soportaba el hedor de los muertos, Drácula
mandó empalarlo en un palo más alto que a los demás para
que el aire le fuera más limpio. En otra versión es un
embajador extranjero el que le pregunta a Drácula por
qué anda entre tanta peste de muertos en descomposición.
Cuando Drácula le pregunta que qué le importa a él el
embajador, para quedar bien, le dice que es porque se
preocupa por la salud del príncipe. De igual modo,
Drácula lo empala más alto que a nadie para que no tenga
que notar los olores.
9) La quema de pobres y enfermos: Dándose cuenta de que
el número de pobres y enfermos aumentaba
considerablemente en Valaquia, Drácula decidió
invitarlos a todos a un gran festín para demostrar que
en su reino no habrían pobres. Cuando estaban en medio
del gran banquete, Drácula se presentó y les preguntó si
querían vivir sin preocuparse ni faltarles nada. Cuando
le respondieron que sí prendió fuego a la sala del
banquete de tal modo que ni uno solo pudo escapar.
Cuando le preguntaban, Drácula justificó esta acción
como una forma de librar a los demás de tener que cargar
con ellos. De este modo, según él, dejaban de haber
pobres en su reino. Hoy día esta anécdota esta
considerada por muchos rumanos como diferente. Según
ellos los invitados al festín eran bandidos de la zona,
no pobres y enfermos.
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