Hic sunt dracones (aquí hay dragones). Con esta cita latina, los
cartógrafos de la Antigüedad y del Renacimiento aludían a la Terra
Incógnita, esto es, a los grandes espacios que aún quedaban por
descubrir y donde se habían avistado criaturas dañinas o a las que
se atribuían facultades prodigiosas.
Algunos de los dragones que inspiraron las leyendas no son las
temibles criaturas empeñadas en devorar princesas y arrasar regiones
con su aliento ígneo. Muchos cuentos se basaron en relatos de
viajeros que fueron testigos de las portentosas habilidades
naturales de algunos reptiles, entre ellos varios lagartos,
camaleones, basiliscos, iguanas o varanos.
Hoy, existen más de 3.000 especies de estos seres que integran el
suborden de los saurios, todos ellos criaturas mucho más pequeñas,
pero no menos interesantes, que sus primos legendarios. Algunos,
como los varanos, que habitan la Tierra desde hace 130 millones de
años, son verdaderos fósiles vivientes que no han variado apenas su
apariencia desde la época de los dinosaurios. Otros, como las
anfisbenas, poseen unas características físicas que a menudo les
hacen parecer otras criaturas. De hecho, la palabra amphivena, con
la que se designa a una criatura que vive bajo tierra y aparenta por
su forma y movimiento una culebra, significa “avanza en dos
direcciones”. Los romanos, griegos y los monjes medievales creían
que tenían dos cabezas.
A pesar de la enorme variedad de saurios existentes, desde
pequeños camaleones de sólo 5 centímetros de longitud hasta los
dragones de las islas Komodo, que pueden superar los tres metros,
aún se desconoce casi todo de la mayoría. Los científicos saben que
habitan en todas las partes cálidas del planeta. La sangre fría les
obliga a elevar su temperatura corporal antes de iniciar sus
actividades diarias. Así, las especies diurnas toman largos baños de
sol y las nocturnas viven en zonas calurosas y húmedas. También se
ha observado que su dieta incluye alimentos muy variados: fruta,
vegetales o pequeños mamíferos hasta huevos, carroña o incluso otros
reptiles.
Sus dotes como cazadores y su capacidad para eludir
a los depredadores es lo que más ha llamado la atención de los
zoólogos. Algunos trepan por superficies verticales con una destreza
inigualable; otros se entierran en la arena, desde donde acechan a
sus víctimas; los hay que son capaces de correr por encima del agua,
confundirse con el entorno, o incluso desprenderse de su cola a voluntad.
A continuación, alguno de los Saurios que mas me han llamado la
atención por sus habilidades o apariencia
Basilisco
No mata con la mirada, como se
creía en la Edad Media, pero es un voraz depredador de
insectos y pequeños vertebrados.
La velocidad es su principal
aliado para capturar las presas (insectos, pequeños
roedores o pájaros) y para escapar de los enemigos. Si
durante la fuga se encuentran con una corriente de agua,
corren por la superficie de ésta gracias a los lóbulos
dérmicos de que están provistas sus patas posteriores,
lo cual aumenta la superficie de apoyo. En algunas
regiones se les denomina “tetetereches”, onomatopeya que
alude al sonido que producen al correr sobre el agua.
Otra denominación es la de “lagarto de Jesucristo” por
su habilidad para “andar sobre el agua”
Lagarto cornudo (Phrynosomacornutum)
Es un reptil diurno, muy tranquilo y pasivo.
Como defensa se infla, e incluso
puede arrojar chorros de sangre, hasta un metro de
distancia, por las comisuras de los ojos. Uno de los
primeros en observar esta característica, fue el
botánico español Francisco Hernández en el siglo XVI,
Monstruo de Gila (Heloderma
suspectum)
El monstruo de Gila (Heloderma suspectum), junto con la
lagartija adornada de México (Heloderma horridum), son
los dos únicos lagartos venenosos del mundo.
Estos
lagartos atacan a sus víctimas mordiéndolas y
aferrándose a ellas a la vez que ruedan sobre la espalda
para permitir que el veneno fluya al interior de la
herida sin dejar de masticar para infligir heridas aún
mayores. El veneno, usado principalmente para
defenderse, se segrega a través de unas glándulas
situadas en la mandíbula inferior y fluye al exterior a
través de unos surcos presentes en los dientes
Camaleón
Primos hermanos de las iguanas, los camaleones son
conocidos por su fascinante capacidad para cambiar el
color de la piel y camuflarse en el entorno. Existen
unas 85 especies endémicas de África (especialmente
Madagascar y el sur oriental) y algunas zonas aisladas
de Asia. El único país europeo que cuenta con el honor
de poseer camaleones en su fauna es España.
Dentro de su anatomía destacan:
1- Ojos saltones: que pueden ser movidos
independientemente el uno del otro, permitiéndoles tener
una visión de 360 grados.
2- La lengua: Con una longitud dos veces superior a
la de su propio cuerpo, la lengua constituye un arma
mortal, un proyectil mortífero que golpea a la víctima
con un porcentaje de acierto casi infalible y en décimas
de segundo
3- Los dedos: Sus dedos, únicos en los reptiles, son
prensiles, es decir, que sirven para coger, al igual que
la cola en los monos o la trompa en los elefantes. Los
dedos están divididos en dos partes (2/3), dos por fuera
y tres por dentro, dando la sensación de que poseen
manoplas.
4- La cola: al igual que los dedos, también es
prensil, lo que le permite descolgarse sin ningún
problema sin hacer uso de las patas.
Dragón de Komodo (Varanus
komodoensis)
El Dragón de Komodo (Varanus komodoensis) es el
saurio de mayor tamaño en el mundo, pudiendo llegar a
alcanzar una longitud de tres metros y un peso entre 80
y 140 Kg. Es un miembro de la familia Varanidae que
habita en cuatro islas muy pequeñas de Indonesia: Komodo,
Flores, Gili Motang y Rinca
Este animal es un reptil carroñero que, para matar, no
tiene que atrapar a su presa, sino que basta con que la
muerda una vez. Su saliva tiene hasta 82 tipos
diferentes de bacterias que provocan una septicemia en
su presa, que muere a las pocas horas.
Es sorprendentemente rápido a pesar de su gran tamaño
(puede correr 18 kilómetros por hora) y los más jóvenes
trepan con una agilidad envidiable. Dentro del agua,
estos reptiles muestran unas excelentes cualidades
natatorias, llegando a desplazarse entre islas con
extraordinaria facilidad.