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La Salamandra, no sólo es un pequeño dragón que vive en
el fuego; es también "un batracio insectívoro de piel
lisa y color negro intenso con manchas amarillas
simétricas". De sus dos caracteres el más conocido es el
fabuloso, y a nadie sorprenderá su inclusión en esta
sección.
La Salamandra era venerada como símbolo de la pureza, la
permanencia y el fuego. También llenaba un vació para
los historiadores de naturaleza medievales, quienes
creían en la existencia de una bestia de fuego como
complemento a las de aire, agua y tierra.
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Entre las cualidades mas notorias, destaca su toxicidad.
Su piel exudaba un líquido lechoso, cuyos efectos
tóxicos eran los mas potentes que jamás haya conocido el
hombre. Cuando entraba en contacto con la piel humana,
esta se acartonaba y la carne se consumía hasta el hueso.
La victima perdía el pelo y quedaba reducida a un
cadáver calcinado que solo era piel y hueso.
La mortífera sustancia que segregaba la salamandra
envenenaba árboles frutales y las aguas de los ríos y
pozos. Se dice que 2000 caballos y 4000 hombres de
Alejandro Magno perecieron en la India tras beber en un
arroyo envenenado por una salamandra.
El único animal capaz de tolerar este veneno era el
cerdo, que devoraba salamandras con total impunidad. No
obstante, almacenaba las toxinas en los depósitos de
grasa que tiene debajo de la piel, dejando así de ser
comestible. De ahí que los viajeros fueran reacios a
ingerir su sabrosa carne. |
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Aparte de las toxinas que pueden escupir, segregar o
inyectar con su mordedura, la salamandra tiene una
resistencia al calor extraordinaria (se creía que tenia
la sangre tan fría que las llamas no le dañaban). De
hecho, solo prolifera entre el calor y las llamas, y las
condiciones extremas de un horno o incluso una lengua de
lava son su habita ideal. No obstante, también puede
apagar las llamas a voluntad, propagando una intensa ola
de frió que extingue los fuegos mas persistentes.
Los antiguos alquimistas, creían que las extraordinarias
fibras de un mineral llamado asbesto (amianto),
procedían de "los cabellos de míticas salamandras
resistentes al fuego" y lo llamaron “lana de
salamandra”. Plinio describió sus propiedades,
mencionando algunos usos de las telas de asbesto. Los
romanos tejían mantos para que en la cremación de sus
cadáveres, las cenizas del cuerpo se conservaran puras y
no se mezclaran con las cenizas de la leña. CarloMagno
poseía un mantel de fibras de asbesto con el que
impresionaba con actos de fuego a sus huéspedes y
comensales, mismo que limpiaba y blanqueaba con
simplemente introducirlo en la hoguera. Durante la
segunda mitad del siglo XIII Marco Polo visitó minas de
asbesto en China describiendo el proceso de extracción
del mineral desde un tipo de roca y descartando así
definitivamente los mitos, eliminando la antigua "teoría
de la salamandra".
Contemplada con cierta aprensión por los cronistas
antiguos, como Aristóteles o Plinio el Viejo, la
salamandra fue muy popular en los bestiarios medievales,
donde personificaba la alegoría moral y cristiana de la
indestructibilidad y el triunfo sobre los deseos
carnales. |
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Era una de las figuras quiméricas mas representadas en
la heráldica, y simbolizaba un espíritu que, arrojado a
los peligros de incendios, se conserva ileso.
El rey Francisco I de Francia (1494-1547) la adopto como
emblema, bajo el lema “yo nutro y aniquilo” o “Yo
alimento el fuego del bien y apago el del mal”. Durante
su reinado, circuló una moneda llamada "escudo de la
salamandra", por tener una salamandra a cada lado.
Otra cualidad que poseían, era su poder de regeneración,
lo que contribuyo al mito, y su importancia en la
alquimia. |
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