Jasón era hijo legitimo heredero del rey de Yolcos, Eson, pero a la muerte de este, había ocupado el trono el hermanastro de Eson, Pelias.

Pelias, temeroso de que Jasón lograra obtener el poder que por derecho le correspondía, pensó deshacerse del joven, pero de manera que nadie pudiera culparle de su muerte. Le pidió a su sobrino que le trajera el vellocino de oro, que se hallaba custodiado por un temible Dragón. El vellocino de oro era la piel del mágico carnero halado que el dios Hermes dono a los hermanos Frixo y Hella para salvarlos de la muerte. Cabalgando el carnero, los dos jóvenes sobrevolaron el mar. Hella cayo en el Helesponto, pero Frixo llego hasta Colquida, en Asia menor.

Allí, sacrifico el animal y se lo entrego al rey de aquellas tierras, Eestes, en agradecimiento por su hospitalidad. El monarca de Colquida consagro la piel al dios Ares y la clavo en una encina, bajo la vigilancia de un Dragón

Obedeciendo al encargo de su tío, Jasón reunió a un grupo de valerosos hombres, con los que partió a borde de una nave denominada Argos (de ahí que a los que integraron esta expedición se les llamara argonautas). Cuando Jasón y los héroes del Argos llegaron a colquida, anunciaron al rey que venían a llevarse el vellocino de oro.

Temeroso de perder el preciado tesoro, el rey Eestes no se opuso a entregárselo, pero exigió como condición que Jasón, sin ayuda de nadie, domara unos toros salvajes que despedían fuego por la nariz y que tenían pezuñas de bronce

El héroe desanimado no creyó poder cumplir la prueba, pero la hija del Rey, Medea, se apresto a auxiliarlo. La princesa, que era un hábil hechicera, se había quedado prendada del héroe, y le hizo prometer que si gracias a su colaboración superaba la prueba, la tomaría por esposa y la llevaría con el de regreso a Grecia. Como Jasón encontraba a la joven muy hermosa y atractiva, acepto sin dudar la propuesta.

Gracias a las artes de la astuta princesa, Jasón domo a los toros de Efesto, y , en una segunda prueba, venció a unos guerreros gigantes. Triunfante, el héroe se presento ante el rey Eestes para reclamar su derecho a llevarse la piel del carnero.

-Esta bien- Le dijo el rey-,has superado con gran éxito mis difíciles exigencias. Sospecho que no ha sido sin ayuda, pero tienes derecho a intentar apoderarte de lo que has venido a buscar. Ve pues y toma el vellocino de oro, que se encuentra colgado de un árbol a cuyo pie reposa un Dragón custodio que no permite que nadie se acerque. No lo hieras ni lo dañes lo mas mínimo, ya que es un Dragón dedicado al dios Ares. Debes robar el vellocino mientras el Dragón duerme. Esta es la ultima condición que te impongo.

El rey sabia que el astuto Dragón dormía con los ojos abiertos y los cerraba cuando velaba para engañar a los incautos, y pensó que Jasón caería en la trampa. Sin embargo, Medea oyó como su padre comentaba la treta y revelo el secreto a su amado héroe. Así, Jasón y los argonautas esperaron hasta la noche a que el monstruo abriera los ojos y se durmiera. Silenciosamente se hicieron con la dorada piel del carnero y huyeron a Yolcos en el navío Argos. Con ellos huyo también la princesa Medea, y juntos afrontaron nuevos peligros.