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Esta hermosa
narración relata la historia
ocurrida en el castillo de
Lusignan, en la Región francesa
del Piltou.
Paseando
un día a caballo, el señor de
Lusignan vio a una hermosa dama
que dijo llamarse Melusina. Al
punto se enamoro locamente de la
desconocida y quiso desposarla.
Melusina acepto con la única
condición de que el caballero no
debía nunca intentar verla
mientras ella tomara su baño.
Vivieron
felices y en total armonía
durante muchos años y tuvieron
numerosa descendencia. Aunque de
aspecto totalmente humano, los
hijos frutos de esta unión
poseían algunos rasgos
extraños, como grandes dientes y
ojos de raro fulgor.
Cuando el
señor del castillo de Lusignan ,
impulsado una por doncella
celosa, falto a su palabra y
espió el baño de su mujer,
descubrió que Melusina se
transformaba en dragona. El
caballero no pudo contener un
grito de espanto, y la dragona se
entero así de la traición de su
marido, por lo que abandono el
castillo para siempre.
Desde
entonces, la desgracia cayo sobre
la estirpe de Lusignan. Cuentan
los campesinos que cada vez que
un miembro de la familia de
Melusina fallecía, se podía ver
una dragona que planeaba en torno
al castillo derramando abundantes
lagrimas por la tragedia.
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