Cuenta la leyenda que en las laderas del monte Cirfis, cerca de la ciudad de Delfos, se había instalad una enorme dragona de agua llamada Sibaris. Este monstruo tenia aterrorizada a la población de la zona, ya que exigía cada vez un joven efebo bello e inocente, que no hubiera gustado aun las mieles del amor, para devorarlo.

Los mancebos de la región eran reservados por los sacerdotes de Apolo para servir de alimento a la Dragona, y cada mes se sorteaba quien seria sacrificado.

Acaeció que un día la suerte designo como victima de Sibaris al muchacho mas bello del lugar, el joven Alcioneo. Además de su valentía e inteligencia, Alcioneo poseía una belleza que, como a Gnimedes, le hacia digno de servir como copero a los Dioses.

Cuando el hermoso mancebo, coronado de rosas y semejante a un joven Apolo, era conducido entre lloros y cánticos al lugar del sacrificio, la procesión se cruzo con Euribatos, un valiente guerrero locrio.

Al ver al bello Alcione, vestido con una túnica blanca, el soldado se enamoro locamente del joven. En el acto detuvo la procesión e interrogo al cortejo:-¿A dónde lleváis este muchacho y que pretendéis hacer con el?-

-Valinte guerrero, su signo es funesto y su futuro la muerte- Le respondieron-, pues es la victima designada por Fortuna para servir de alimento a Sibaris.

Euribatos palideció de horror al conocer la suerte del muchacho y, siguiendo los impulsos de su corazón, pidieron que liberaran a Alcione y que lo entregaran a el en su lugar, pues sentía que su existencia no tendría sentido si llegaba a morir el hermoso joven.

-Entregadme a mi que he vivid mas años. Este mancebo no ha gustado aun la vida. Dejad que el disfrute del sol y del amor que le corresponde, pues un ser tan bello debe ser favorito de Eros y Afrodita, y no del sombreo Hades.

Los sacerdotes no accedieron a la petición pues temían que el guerrero, no tan joven como el hermoso efebo, despertara las iras de la dragona en contra de ellos.

Consintieron no obstante, en que el locrio, se uniera al cortejo.

Al llegar al lugar señalado por Sibaris para el sacrificio, todos se retiraron. Alcioneo ya sentía en su corazón un amor intenso por el valiente guerrero y le rogó que se pusiera a salvo con los demás, pero el locrio se negó a abandonar al que ya era la razón de su vida.

La terrible dragona salio de la cueva pensando hallar a un joven asustad e indefenso, pero se encontró con Euribatos, quien, inspirado en el amor que veía reflejado en los ojos de su joven compañero, se arrojo por sorpresa contra la fiera y le dio muerte. Entonces desapareció la bestia y en su lugar surgió una fuente. Años mas tarde Euribats fundo una ciudad en Italia a la que le dio nombre de Sibaris en recuerdo de estos hechos.