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Al
ver al Dragón muerto y al caballero sin
sentido, el traidor senescal decidió
aprovecharse de las circunstancias. Corto
de un tajo la cabeza del monstruo y se
presento al rey como autor de la hazaña,
reclamando la prometida promesa.
Grande fue la
desesperación de Iseo, que no deseaba
como marido al viejo mayordomo. Incapaz
de creer que el senescal hubiera
triunfado en una empresa tan difícil, la
princesa se dirigió en secreto a la
gruta del Dragón. Cuando al llegar vio
al joven desvanecido, Iseo comprendió el
engaño. Le agrado el caballero, y como
no conocía los planes de Tristan, mando
recoger al herido y llevarlo en secreto a
palacio, donde lo cuido con dulzura..
A los dos días, la
corte se reunió para proclamar
oficialmente al matador del Dragón y
entregarle la mano de la princesa. Ufano
como un pavo, el mayordomo de la casa
real esperaba su recompensa al pie del
trono. Iseo, ataviada de plata y oro,
ocupaba su puesto junto al rey. Numerosos
cortesanos engalanados llenaban la
estancia.
No había hablado
todavía el monarca, cuando Tristan entro
en la sala y solicito la mano de la
princesa.
- ¿Con que derecho la reclamas?-
pregunto enojado el monarca.
- Con el de mi espada y como vencedor del
Dragón, majestad- contesto el joven.
La corte entera
estallo en risas, pero era evidente la
furia del señor de Irlanda.
- Joven presuntuoso, ¿acaso ignoras que
el senescal ha dado muerte al monstruo?
Entonces intervino
la bella princesa, que no podía dejar de
pensar que el desconocido caballero era
muy apuesto y que sus besos serian mas
dulces que los del senescal.
- Déjalo
que se explique, padre, te lo ruego.
- Esta
bien- accedió el monarca. que
hable el desconocido-
- Que la
lengua del Dragón hable por mi- dijo
entonces Tristan.
- El
Dragón esta muerto, joven atrevido
¿Cómo pretendes que hable?
- Mirad en
su boca, señor- contesto el héroe
Ante la
turbación del senescal abrieron la boca
del monstruo y pudieron ver que le
faltaba la lengua.
- Aquí
esta lo que falta- y Tristan mostró a
los asombrados cortesanos y a la
sonriente Iseo, la lengua del animal que
tenia guardada.
Así se
descubrió la trampa del senescal, quien
fue severamente castigado por su
traición. El rey proclamo vencedor a
Tristan y entonces este tuvo que anunciar
que no reclamaba la mano de la princesa
para si, sino para su tío. Marc de
Cornualles.
El monarca se regocijo con la noticia,
pues el rey de Cornulles era rico y
apreciado en la corte irlandesa. En
cuanto a Iseo, no se dejo desalentar por
este anuncio, ya que estaba decidida a
conseguir el corazón del valiente
caballero. La leyenda cuenta que Tristan
se enamoro también de la bella princesa,
y este amor do origen a una triste
historia en la que los dos amantes
acabaron muriendo, incapaces de
separarse.
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